MIENTRAS ESPERO UNA MIRADA
No hay un pase q sirva d estrategia
en la refinada alegoría d la soledad.
El mundo me encierra
con sus tentáculos d meditaciones
y sólo respiro su sol estival
a través d mis amigos.
Un agobiante cielo desnudo
q me pela y me vacía,
como una palta, o piel d víbora.
Ya nada me aturde,
excepto mi impotencia d ser yo,
perdido en mi mismo
desde un agosto feroz.
Nada conmueve mis deseos,
mi cuerpo es oro oxidado
en el crisol d un espagirista absurdo
q experimenta con ácido nítrico
x su lance d mercurio.
Y sólo me re-creo
con la magnitud d mis amigos.
Mi voluntad es arena carbonizada
d las riberas del Leteo,
q se dispersa grano a grano
entre los remos d Aqeronte.
Así transcurro
bajo el túmulo cenital del sol
q me aletarga en anestésico nirvana,
circuncidando los días
en un acecho d ganas.
De vez en cuando resucito...
cuando abrazo y veo a mis amigos;
y vuelvo al torbellino
d esperar otra mirada.
(1/11/2004 - 16:50)
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