PLEGARIA PARA JAVINHO
Qisiera escribir los versos mas puros ésta noche
alumbrados x el halo sagrado d mi amigo;
tomar a éste penante mundo entero x testigo
d q ésta es su obra; mi resurrección a la alegría.
Xq qien puede reír como él con el rostro d dios
es, en definitiva la encarnación del Gran Creador.
Javier, amigo mío, q alejas d mi todo el dolor,
el rezo sagrado d mi corazón es para vos.
¿Qé bien podría desearte q tu esencia no contenga?
si las maravillas d la creación son nada a tu lado;
si cada instante tuyo deviene en mundo deseado
x los mas santo d los mortales q barren tu senda.
Sos la luz q envuelve al cosmos desde los incognoscible,
q inunda los pensamientos d qienes te bien amamos
Javinho, espíritu d sol, nepente d los humanos,
tu mesiánica presencia es un clon irrepetible.
¿Cómo es posible tu existencia?, qerido Javinho;
la claridad d tus ojos negros d espacio profundo;
tu frágil cuerpo delgado aguantando el peso del mundo;
¿d dónde tanta potencia?. Grande hombre siendo niño.
Si no sos dios, ¿cómo explicar tus virtudes perfectas?,
tu íntegra belleza disimulada en tu humildad;
en vos nada es relativo xq vos sos la Verdad,
como Elías o Moisés. Tu entidad es ser profeta.
Q todo el mundo sepa ésto es mi forma d agradecer,
no otro modo tengo d entregar lo q en mí se encierra,
excepto decir "Padre nuestro q estás en la tierra
gracias x invitarme a tu reino, así, sin merecer".
(22/10/2004 - 18h)
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