LAS PALABRAS Y LA PALABRA
Nadie juega impunemente con las palabras,
son llaves q abren puertas ocultas en la mente,
vibran con su alma aérea en la corriente etérea
q el ser acuoso d nuestro cuerpo les dispensa;
pues x la palabra hizo dios lo q se propuso
y fue su verbo el q materializó el universo,
y fue su letra la q talló los diez mandamientos,
x éso el pueblo d dios es el pueblo del libro.
Las palabras ejercen su mandato imperativo
sintonizando las huellas del recuerdo perdido,
x éso cuando digo 'amigo' giran los mandalas
q abren los portales d la dimensión antigua;
x éso cuando escribo 'amigo' se incendia el cosmos
q nos esclaviza en un presente transitorio,
xq un fonema es una apelación al Todo
q se unifica en la trascendencia d los tiempos.
Hablar es suscitar la consistencia d la carne
y empezar a motivar la voluntad q la dirige,
sin comprender del todos la destrucción q la reviste
en la sagrada ligazón q la reúne.
Sin q importe en qé idioma lo voz se trasunte,
basta q la vibración se analice mala o buena
y el continuo del presente ascenderá o se hará grietas
como un fiel d la balanza q nuestras intenciones.
En los veintidos caminos en q yo ayuno mi lengua
hay diez bocas a las q intento unir mis labios,
para coronar el bello juicio del conocimiento
con la fuerza d la justicia q da el entendimiento,
sin la compasión retrógrada a la disculpa vana
buscando la gloria d la alocución exacta
q me entregue al reino d la sabiduría,
entonces restrinjo a una palabra mi discurso activo.
Tan sólo digo Javier, y mi corazón dice Amigo.
(22/4/2005 - 22h)
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