LA CONFESIÓN Q TE DEBO
Vivo en la región intrascendente d la existencia
donde la monotonía d la eternidad golpea,
donde lo cotidiano es un coágulo q chorrea
la infeliz sustancia q anestesia la paciencia.
Vivo x la cobardía d mis argumentos
q trastabillan ante un razonamiento sólido
excepto ante uno, frente al cual, permaneces estólido;
el d enrostrarme 'la culpa d ser' a cada momento.
Y aunqe a veces le hago caso y el vértigo me sobrecoge
con un hormigueo en el pecho y un nudo en la garganta,
me fui acostumbrando a ése abismo q me espanta;
y le entrego un llanto al alma q me integra y me recoge.
Pero algo ha cambiado, resucitándome la estesia,
reavivando los dolores q creía dominados,
dándome alegrías y placeres olvidado;
un disparo d recuerdos q rasgó mi amnesia.
y fue el primer disparo d gestos y mirada
q esfumó la nebulosa d aqel rostro perdido
cuando te vi, Javier; hundiendo tu sonrisa en mi olvido,
exhumando aqel retrato, d mi mente apolillada,
pues ya nada me qedaba d la imágen d Gabriela
excepto el alma rota, ahogada en sorda histeria,
xq odiabamos las fotos q eternizan la miseria
d una vanidad efímera q la impiadosa vejez revela.
Y en un disparo indefinible para mí, -el tuyo, Javier-
excepto x el azabache puro d tus ojos netos;
y ése rasgo en la sonrisa, como un fantasma inqieto,
q descarna y reconforta las heridas d mi ayer.
Como un juego preparado en un ajedrez divino,
las circunstancias han marcado q te asista como amigo;
y en un trance ambiguo q me hace víctima y testigo
tu primogénita me ofreces para q sea su padrino.
Castigo y redención qiere ver mi pensamiento
para cerrar un viejo círculo q expíe mi pecado,
para q aprenda d una vez a darlo todo x un ser amado,
x el hijo d la 'imagen' d mi hijo sin aliento.
X éso ahora q al fin puedo hablarme d todo ésto
qizás puedas comprender el hondo amor q x vos tengo
nacido mas allá d éste plano en el q me sostengo,
q sé q me hace adorarte con un fervor molesto.
Sólo puedo pedirte perdón, peqeño Javinho,
si en algo te ofendí x tratar d ayudarte un poco,
tomalo como la idiotez senil d un viejo loco
q además d al amigo, siento en vos a mi propio niño.
Y xq hasta la última hora qiero saber d tu suerte
es q no puedo prometerte el tratar d enmendarme,
xq s (14/3/2005 - 15:19) os la obsesión q me da la vida d rehabilitarme
y para mí, hoy, perderte sería una tragedia peor q la muerte.
(14/3/2005 - 15:19)
No hay comentarios.:
Publicar un comentario