EMBRIAGADO DE VERDE
Embriago mi espíritu d verde
tras años d morir en lo oscuro,
yo era un Riachuelo estancado
con un brillo qímico sin nombre.
Fui rojo en mis tiempos d vida
aún con miseria en la mesa,
y en los días d chapa y rancho
soñaba a mi hijo en los brazos;
mas, no lo qería mirando y deseando,
yo no lo qería esclavo.
Me obsedía, y lloraba con ella
la tragedia q no imaginaba.
Pero ella éra frágil, no me dí cuenta,
¿qé ceguera me tuvo hipnotizado?
La arrebató la marca mas negra
con dos almas d un solo bocado.
Y así, blanco, lucí mi mortaja
respirand en el filo del cuter,
envenenado x todos los colores
q ella en su martirio ahuyentó.
Nunca soñé con resucitar.
Siempre esperé su desnaturalizada invocación,
hasta q el sino vital me encendió
un amigo del alma, un hijo del corazón.
Desde el Chaco voló la simiente
d un hombre avezado con edad d niño,
y el dios q negaba lo cruzó en mi camino
para decirme:
tu vida y tu muerte x el peqeño Javier.
Hoy embriago mi espíritu d verde
si puedo ver a mi Javinho felíz.
Cada día ruego a dios y a la suerte
q lo colmen d alegría y lo cobren d mí.
(23/10/2004 - 19h)
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