sábado, 22 de noviembre de 2025

 FIN DE AÑO 2004 

Gozo en las yemas d mis dedos 
el povillo terciopelo 
q me dejó la mariposa, 
como qien besa la baba d un ángel, 
y se me llenan los labios 
con la fatuidad d lo cotidiano 
convertido en asombro y fuerza, 
con el deseo d guardarme el secreto 
d aqello q todos nombran  
sin la magia d la amistad maravillosa. 
Imploro x eternizar 
éstos días d resucitada gloria 
ahora q el mandala del cielo 
me insta a revivir 
lo q yo mismo me robado; 
ahora q ésta tumba d remordimientos 
vomita su vacío improferible 
sobre las manos d mi culpa, 
(idiota, pero no muy inocente) 
haciéndola casi impreferible. 
Éso es lo q qeda allá, en el suelo, 
a la altura d mis pies d barro; 
pero es vida lo q respiro aqí, 
aqí arriba , a la altura d los luceros negros. 
¿Es vida?. ¿Vida, es?. Ya no recuerdo. 
 qince años entumbado es mucho tiempo. 
¿O será q pasé del purgatorio al cielo?. 
¿Cómo mejor adjetivar 
éste fin de 2004? 
q me llegó con el alma germinada 
x un nuevo amigo. 
mitad amigo 'del alma' 
y mitad 'ahijado' d mi pasado; 
y una vieja amistad dormida 
q se ha vuelto a despertar. 
Es imposible entonces no sentir 
ése estallido d la niebla q percute 
y los propios ojos dilatarse 
hasta el fin d los eones, 
y perderse en emociones 
inoportunas o inadecuadas. 
Y el alma se me resbala 
hasta hacérseme mirada desesperada 
q busca pivotear 
este asfixiante despeñarme 
x el universo memorable 
d las divinas formas d mi amigo, 
para ir rebotando 
entre los ahogados estertores  
q la mente respira, 
aferrándome a su ciclópea frente, 
a sus cabellos ralos d pollito mojado, 
al lunar blanco del borde d su boca, 
a sus estilizadas manos d hombre-niño, 
a su delgado cuerpo d cristo famélico, 
a su presencia imponderable 
siempre altiva y refulgente, 
a sus magníficas orejas evidentes 
como un refugio en el dios acapara 
sus delicias d perfección. 
O a sus ojos negros d lago nocturno, 
ojos negros d Gabriela 
q irrumpen en la bondad cristalina 
d la pureza honda, casi utópica. 
Sí. Él es qien me resucitó, 
xq él me desbarata 
los impulsos suicidas 
con su recuerdo tan sólido, 
como su presencia bendita. 
Así me resucitó, 
no como un muerto renegando su vida 
sino como un vivo 
sediento d su maravilla; 
con los labios crispados 
d sensaciones imposibles 
y con la imposibilidad hecha fuego 
en su sencillez heroica; 
xq es su nombre el q da forma 
a los pétalos d las flores, 
y las aroma, y las pinta, 
y las vuelve esqeletos 
d nervaduras arborizadas. 
Sí, él es mi amigo, 
o al menos me permite así llamarlo;  
y x qien ofrendar mi vida 
me sabe a tan poco... 
como el reflejo dorado q el polvo 
añade al rayo del sol, 
y q qizás sólo sirva 
para enturbiar su pureza. 
No obstante, 
d nada mas valioso 'soy dueño', 
tan sólo d mi voluntad, 
y con ella los castillos  
d mis intenciones exageradas 
x verlo feliz y dichoso. 
Pero éste taumaturgo 
d los espíritus qebrados 
no sólo se ha contentado 
con devolverme la primavera 
también me regala 
un glorioso verano 
para q yo libe del fruto 
mas jugoso d su prado, 
del del árbol sagrado 
q en mis bosqes yo talé, 
poniendo entre mis manos 
pas primicias d su sexo: 
¡ser padrino d su estirpe! 
criatura q mas qiero. 
¿Qién va a negarme ahora 
q éste fin d 2004 
no es el mejor d mi historia humana? 
¿Qién va a negarme ahora 
q mi amigo Javier 
no es el dios mirífico 
q todas las profecías proclaman? 


(30/12/2004 - 22:42)  


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